sábado, 6 de diciembre de 2008

ABSTRACCIÓN, bodegones, retrato...

En torno a 1990/93, salir a pintar del natural volvió a ser frecuente; pero muchos días grises y fríos de invierno me quedaba pintando en casa, investigando, ensayando, disfrutando con errores, casualidades y descubrimientos, juegos, "paridas" y mucho gasto de imaginación, mezclando técnicas, texturas y literaturas, pasando un buen rato.
"Locutor deportivo" (Collage y acuarela sobre papel, 1989) ...donde creí ver al tradicional comentarista deportivo, dentro de su cabina insonorizada, con escasa luz, un foco, cronómetros, relojes, ¿micrófonos?..., en un momento del "encuentro" carente de emoción...
"Conductor: ...de madrugada al trabajo" (...la misma obra anterior, girada 90º a la izquierda) ...donde imaginé al somnoliento "currito" con la hora pegada al culo, los ojos y los faros del utilitario en un mismo estado de alerta y... (¿se aprecia bien el árbol de levas, el volante y el cuentakilómetros?...)...
"El alegre compadre encuentra una linterna" (idem) ... donde se me paresce un borrachinga, sombrero sevillano, que en uno de sus "tumbos" pisa una linterna encendiéndola, para divertido asombro propio, la nariz morada de la "papa", ¡que no se acabe el jolgorio!...
"Doña Urraca, a las tantas de la madrugada, oye ruído" (idem)...
El papel higiénico, cola celulósica, papel de estraza, óleo, collage y decollage permitieron construir las dos obras que siguen, fechadas en 1993.


Y el lápiz compuesto, la témpera, el papel de estraza, el vivir en un tercero sin ascensor y otras técnicas, construyeron esta advertencia: "¡No perturbes el espíritu dormido de las viejas escaleras: podría hacerte tropezar!"


También, de este mismo periodo, y en amistosa alternancia con los ensayos más o menos abstractos, un tema recurrente de los días en casa, será el entretenido bodegón al óleo, sin más expectativas que el ejercicio pictórico...


Y retratos...